Hacia una vulnerabilidad
De cuando exploro y me exploro, de cuando la música suena y me encuentro danzando líneas inspiradas por toda la verborrea que sale de lo que en mi produce ese «vuelo de la lucidez», de cuando las palabras me evocan líneas corporales. No puedo coreografiarme a mi misma pero me puedo entregar a la vocación de hacerme aire, soplo y aliento. Me gusta encontrarme a través del movimiento y así reconocerme sumida en el vuelo. Siempre entre la magia y el aura que invocan las palabras, el ser y la naturaleza, que al cohabitar, me susurran inmensidad.
De cuando danzo sobre la palabra y con ella, porque sin ella no soy nada. Hoy le danzo a la vulnerabilidad. Y siempre.